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¡Suenan tambores de cambio!…Claves para un restyling de tu marca con garantías de éxito.

Si a tu empresa le falta energía, renovar tu identidad de marca puede ser el empujón que necesitas para revitalizarla. La identidad de marca es la apariencia visual externa de tu empresa. Mientras que una renovación profunda de tu marca (replantearte el eslogan, la audiencia meta o incluso los valores centrales de la empresa) supone un cambio estructural a gran escala, renovar tu identidad es una cuestión de imagen, pero no por ello es menos importante (de hecho, ambas van de la mano) y es en lo que nos vamos a centrar hoy.

Lo primero es lo primero: ¿estás seguro de que tu identidad de marca necesita un cambio? Como todo en esta vida, rediseñar una marca lleva tiempo y dinero, así que es importante tener claros los motivos por los que lo haces. La renovación de tu identidad visual debería estar conectada a un cambio real en tu organización, ya sea un nuevo modelo de negocio o un cambio de dirección. Merece la pena plantearse si de verdad hay que cambiar el logo o si tu idea de añadir más verde se debe a una moda pasajera.

Si teniendo en cuenta todos estos detalles sigues completamente seguro de que necesitas rediseñar tu marca, cíñete a estos cuatro puntos clave y estarás en el buen camino hacia la creación de una marca de éxito en un abrir y cerrar de ojos.

 

1. HERENCIA: RESPETA TU ADN.

No siempre hay que empezar de nuevo. Puede que pienses que tu identidad de marca se ha quedado anticuada, pero lo más probable es que ya signifique algo para tus clientes. ¿Conoces esos juegos para el móvil en los que hay que adivinar marcas a partir de su tipografía o de partes de su logo? Este tipo de familiaridad no tiene precio.

En lugar de desechar tu logo por completo piensa en lo que puedes conservar, ya sea una silueta distintiva o una combinación de colores.  Respetar el ADN de tu identidad de marca equivale a respetar a tus clientes. Además, mantener la consistencia puede ayudarte a actualizar una parte muy querida de tu marca con éxito. Esto no quiere decir que haya que ir a lo seguro: puedes tirar la casa por la ventana, pero asegúrate de que la gente va a seguir reconociendo esa casa.

Veamos un ejemplo:

HERSHEY’S

Cualquier renovación va a recibir críticas positivas y negativas, y esta no fue una excepción. Sin embargo, la tipografía a medida, el emblemático icono Kiss y el color chocolate forman parte de un nuevo diseño que respeta el ADN esencial de una marca muy querida.  El resultado es una marca moderna simplificada y con una gran versatilidad.

Logo rediseñado e identidad complementaria, diseñada por Hershey Global Design bajo la dirección de Ron Burrage, Director de Diseño Senior, y goDutch, con sede en Cincinnati (Ohio), con una fuente hecha a medida por Alexander Design Associates (Nueva York).

 

 

2. SIGUE LOS PRINCIPIOS DE DISEÑO ESENCIALES

Con tan solo seguir unos principios de diseño muy sencillos puedes cambiar por completo tu identidad de marca. Para ahorrarte el esfuerzo de buscar en Google “principios de diseño sencillos” a continuación comentamos algunos de los más importantes.

Posicionamiento: aquí empieza el diseño inteligente. No hace falta que corras a buscar tu syllabus de Marketing I, el posicionamiento de tu marca es su lugar distintivo en el mercado, es decir, su personalidad y esencia centrales. Diseñes lo que diseñes, se tiene que poder identificar con ellos.

Intemporalidad: las modas siempre acaban pasando, no construyas tu identidad en torno a una. En lugar de eso, inspírate en los maestros del diseño cuyos monogramas, ideas y siluetas clásicas han sabido superar el paso del tiempo: Rand, Bass, Vignelli y Rams.

Sencillez: una cosa  es un diseño inteligente y otra un diseño críptico, y nosotros tenemos claro cuál preferimos. Los logos más eficaces se entienden fácilmente y se adaptan a distintos medios. La sencillez puede ser sorprendentemente difícil de conseguir, pero menos es más en lo que a identidad de marca se refiere.

Color: los colores de una marca pueden ser tan inconfundibles como su logoPiensa en cierta cadena de comida rápida de color rojo y amarillo, por ejemplo. Un cambio total puede tener más consecuencias perjudiciales que beneficiosas, pero si amplías tu paleta de colores puedes aportar nuevas e interesantes dimensiones a tu identidad a la vez que preservas los tonos que tus clientes ya conocen y aprecian. Así puedes disfrutar de las ventajas de ambas ideas.

Tipografía: no tiene sentido recurrir a la Helvetica cuando hay una variedad tan amplia de tipografías para elegir.  Solo tienes que mantenerte alejado de las tipografías de moda o ilegibles, y ya sabes por qué. Una tipografía hecha por encargo puede ser tan estupenda como cara, así que en su lugar puedes modificar ligeramente una tipografía existente para darle el carácter único que le falta.

 

3. EL SISTEMA DE LA IDENTIDAD

Una vez hayas desarrollado la identidad de tu marca, es muy importante darle un buen uso. Con estos sencillos consejos te puedes asegurar de que por dura que haya sido, la renovación ha merecido la pena.

Versatilidad: la marca y el logo tienen que encajar bien en distintas configuraciones y tamaños, por eso es muy importante que se puedan leer incluso en tamaño pequeño. Además, tienes que pensar en todos los sitios en los que se va a ver; tiene que quedar igual de bien en blanco y negro en un fax (sí, en un fax) como a todo color en una página web o en un cartel publicitario.

Ampliación con iconos: plantéate crear una serie de iconos a partir de la marca principal para usarlos en tu material de marketing. Piensa en cómo puedes utilizar el color y el formato para reflejar la personalidad de tu marca y diviértete un poco con ellos.

Fotografía: el estilo fotográfico puede ayudar a definir la imagen y la esencia de tu marca, así que elígelo con cuidado para que tenga un tono único que destaque de verdad.

Consistencia: con una guía de estilo para tu identidad de marca te aseguras de que la imagen y el mensaje sean el mismo en todos los medios. Compártela con todo el mundo, desde empleados hasta vendedores, para que todos conozcan las reglas y sepan cómo aplicarlas. A esto se le llama profesionalidad.

4. NO HAGAS TU LOGO MÁS GRANDE, HAZLO MEJOR.

Actualizar tu identidad de marca te da la oportunidad de diseñar algo realmente fantástico, aprovéchala al máximo. Explora los límites, obsérvalo desde distintos ángulos,  rétate a ti mismo y a tus clientes.

El cambio no le gusta a todo el mundo. Por cada persona que se quede fascinada con tu nueva identidad, siempre habrá alguien que piense que no hace falta cambiar algo que ya estaba bien. Pero no pasa nada, como Tibor Kalman dijo una vez “cuando haces algo que nadie odia, nadie lo ama”. Siendo uno de los mejores diseñadores gráficos de todos los tiempos, él lo sabía muy bien.

Tanto si solo quieres pulir un poco una identidad existente, como si quieres cambiarla para causar una reacción, asegúrate de enfrentarte a ello con una gran dosis de respecto, principios de diseño sólidos y un enfoque realista.  Y recuerda: el valor de un logo solo puede ser igual al de la marca que representa.

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